¿expectativas de futuro?

Yo soy ya algo mayor para esperar algo distinto del ejercicio de esto que llamamos Humanidades Digitales. Y es que ya hace muchos años comparto mesa de trabajo con mi ordenador. Pero es verdad que en estos últimos años he observado un cambio importante en mi relación con el conocimiento, especialmente tras la llegada de la web y los nuevos modos y métodos de comunicación, enseñanza, investigación y difusión. Intento dejarme llevar con suavidad por la fuerte corriente, aunque evito situarme en vanguardia por miedo a verme arrastrado por el aluvión de nuevos términos, programas y análisis de la comunicación actual, un tema por otra parte de lo más interesante.

Pues bien, a pesar de mis años y responsabilidades, me matriculé en el curso de Experto en Humanidades Digitales y todavía hoy no me arrepiento ni un poco. El programa satisface mis expectativas, y el plantel de profesorado también, por más que era consciente de que mi generación y filiación no están en consonancia con esto que se llama auto-aprendizaje y el aprendizaje a distancia. Y por otra parte, mi horario de trabajo me dificulta hacer un seguimiento diario del curso. Aún así estoy aprendiendo mucho y conociendo a gente extraordinaria en este mundo: compañeros de curso muy preparados y activos, profesores entregados y preparados, gente que ha acudido al dayofdh 2015 con ganas de decir qué están haciendo, darse a conocer y ofrecer ayuda. Se nos abren muchas perspectivas y si tuviera otra edad me plantearía desde ya una estancia fuera. Animo a los responsables de LINHD y del Curso de Experto a promocionar este tipo de intercambios y contactos con personas de otros países que estén desarrollando proyectos de este tipo, por medio de pequeñas becas o acuerdos que harán mucho, estoy seguro, por las Humanidades Digitales en España, o si no es posible porque existen otras vías a través de las asociaciones, ofreciendo al menos información concreta y contactos directos.

Y qué espero de mi futuro en este ámbito: gracias a lo que he aprendido, a los contactos establecidos y al apoyo de mi Universidad, aspiro a poner en marcha un Laboratorio de Edición Digital y sobre todo a desarrollar dentro de él proyectos de investigación y de difusión del conocimiento. Ya tenemos en marcha varios proyectos y espero que alcancen buen fin con la ayuda de la gente de este ámbito. Y reconozco que por lo que a mí respecta, sin la HDH, sin los conocimientos alcanzados en curso de Experto, sin el apoyo de la gente de LINHD (gracias a todos), sin el soporte institucional de mi Universidad y Facultad, y la colaboración de los informáticos de mi Universidad, nada de esto hubiera sido posible, al menos para mí.  Pues bien, si con todo ello y algo de esfuerzo por mi parte logro devolver a la sociedad  algo en forma de artefacto cultural, o al menos acerco a las nuevas generaciones algo del acervo de conocimiento en el que desarrollé mi formación filológica,  yo ya me sentiré satisfecho. Eso es lo que he intentado siempre, pero es ahora cuando empiezo a tener algunos conocimientos, contactos y modelos para llevarlo a buen puerto o al menos intentarlo.

Gracias

 

Jesús Ureña

 

consejeros sobre el software

Aceptamos que el software ejerce el control. Pero ¿qué software es el recomendable en cada caso? ¿y quién puede aconsejarnos mejor sobre ello? Los técnicos parecen ser los más indicados en el apartado técnico, eso es cierto, pero pienso que los humanistas digitales con experiencia en proyectos asentados pueden resultar excelentes consejeros para quien se inicia en este mundo de las Humanidades Digitales.

Y es que en proyectos de este tipo no se trata de arriesgar con novísimas tecnologías que todavía están a prueba y son desconocidas para la mayoría de los técnicos, sino de poner nuestros contenidos en formatos estándares que faciliten la pervivencia y la transformación de los contenidos en el futuro. En conversaciones con los técnicos y mis compañeros filólogos, siempre he tenido la impresión de que lo que querían unos y otros no siempre era lo mismo. Así, emplear Ajax es muy de técnicos y confieso que a mí me gusta mucho, pero cuando pedimos a esos mismos técnicos poder recorrer el histórico del navegador, surgen los problemas. Y es que el estudioso que trabaja sobre un listado desea poder volver a los elementos estudiados sin tener que recargar un bloque de tu página, por ejemplo un selector.  Y ahí comienza el debate. Algunos privilegiados de la programación logran resolver estos problemas con jquery, pero a costa de muchas horas de programación; otras veces dependemos de librerías de no muy largo recorrido. A falta  en ocasiones de técnicos con experiencia a la hora de resolver algunos de esos problemas, quizás mejor volver al servidor en cada petición, aunque el dinamismo de la página se vea algo mermado. El entorno de trabajo es prioritario para mí en estos casos.

Y cuando por ej. iniciamos un proyecto de edición digital también resulta difícil decidirse entre archivos XML distintos o la carga de los datos en una base XML nativa, y entre la consulta mediante XSLT y XQuery, por no hablar de lo que supone tener que tomar decisiones en el servidor. En esos casos yo siempre acudo a humanistas digitales con experiencia en proyectos ya desarrollados, antes de contactar con mis técnicos y decirles lo que quiero hacer. “Mendigo la información” a los amigos con experiencia.

Y eso por no hablar de consideraciones de carácter general: ¿qué lenguaje de programación usar para las Humanidades y por qué? ¿Usamos PHP, nos decantamos por Java o finalmente nos decidimos por Python? O da igual. Alguien tendrá que orientarnos. Muchas veces es una cuestión de gustos, pero cuando comienzo un proyecto mi principal dilema es ese y en general acaba decidiéndose en favor de lo ya usado con anterioridad por los técnicos que desarrollarán el proyecto.

Uno de los puntos que se valoran en las reseñas de los proyectos es la tecnología utilizada. Estaría bien poder obtener una visión de conjunto sobre qué software se ha usado y se usa, en qué proyectos y de qué fechas, y sobre todo por qué razón, todo ello aderezado con sus puntos a favor y en contra. Yo no tengo respuesta para esto, no soy un técnico, pero entiendo que una de las funciones de los humanistas digitales es debatir con los técnicos sobre estas cuestiones y luego orientar a los filólogos sobre qué decisión tomar o al menos abrirle un abanico de posibilidades.

 

Jesús Ureña

La dura pero útil tarea del intermediario

No sé realmente cuáles son las funciones del humanista digital, la verdad, aunque empiezo a hacerme una idea.

Por mi experiencia, sí considero que su labor es de gran relevancia en los equipos que desarrollan proyectos en Humanidades Digitales, incluso cuando esos proyectos cuentan con técnicos que le dan cierto soporte.

Un conocimiento medio en programación (PHP, Python, Java; javascript, etc.) y en lenguajes como SQL, XSLT, XQuery habilita al humanista digital para desarrollar una labor de gran importancia en la carga y revisión de datos, algo que considero de gran importancia en los proyectos. Un sencillo script PHP, por poner un solo ejemplo, puede ayudar a cargar el corpus de base desde un archivo xml a una base de datos relacional (hablo de unos 30000 registros) y hacerlo en unos pocos segundos.

Algunas consultas sql controlarán la integridad relacional y permitirán llevar a cabo actualizaciones de conjunto sobre cientos de datos y comprobaciones de todo tipo. No siempre los técnicos gustan de realizar este tipo de tareas algo ingratas, pero de gran utilidad, o de controlarlas con programación. Y es que las mismas requieren de algún conocimiento técnico pero sobre todo de conocimientos sobre el contenido.

Y eso por no hablar de las funciones específicas para cuya elaboración se hace imprescindible la presencia de un intermediario capaz de entender los entresijos de la programación y que sea perito en la materia. Pongo un ejemplo: la función que en Dicciogriego lleva hasta los ejemplos de Perseus y resalta la palabra buscada requiere de conocimientos sobre griego antiguo y sus acentos, y sobre el modo en que Highlight de Perseus pinta las formas. Tuvimos que hacer pruebas sobre toda la casuística, pero al final basta con pasarle la forma para que prepare el enlace deseado.

Parte de mi experiencia en el ámbito de las Humanidades Digitales ha consistido  en preparar estructuras de bases de datos que ofrecieran a los filólogos e historiadores amigos todas las salidas deseadas, en facilitar la carga de datos, en programar funciones específicas, en orientar a los técnicos, en hacerles llegar las ideas de los filólogos, en plantear soluciones técnicas, en revisar el trabajo.

Quizás desde un punto de vista teórico parezca a algunos poco relevante, pero yo entiendo que esa es una labor primordial del humanista digital en la que ejerce de pivote entre los filólogos y los técnicos.

 

Jesús Ureña